De cara al alza de los precios, las PASO y la volatilidad del dólar, los inversores se refugian comprando en cuotas de propiedades nuevas.
La volatilidad de algunos instrumentos financieros o el baja rendimiento de algunos papeles de poca fluctuación revivieron la avidez por la inversión en los inmuebles al considerarlos un resguardo de valor tanto frente a la inflación como ante el recambio de gobierno.
Ese comportamiento se observó, sobre todo, en las propiedades nuevas cuya demanda aumentó 281% en el primer semestre de este año respecto a igual período de 2022. Esta tendencia no solo se registró en CABA. También, se la detectó en las grandes ciudades del resto del país. Por ejemplo, las escrituras crecieron, en Santa Fe, 16% en los seis primeros meses de 2023 en comparación al mismo plazo del año pasado, según el colegio de Escribanos de esa provincia y el COCIR.
“En el caso del corredor norte del Gran Buenos Aires, ayudó además la posibilidad del trabajo híbrido, que muchas empresas se trasladaron a la zona y al desarrollo del e-commerce para realizar las compras del día a día”, acota Mariano Braun, director Comercial de Micelio Desarrollos.
En 2022, el valor del metro cuadrado continuó en descenso. Aunque su caída se fue desacelerando desde entonces. Perdió un 8,5% acumulado anual. En ese período. En los seis primeros meses de este año ya paró su desplome.
El índice RIPTE (remuneración promedia sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino), que influye en mayor o menor medida en esa cotización, frenó esa baja. Este indicador mostró de febrero a marzo aumentos por encima de la suba de precios.
Fuente: Forbes Argentina
